viernes, 27 de enero de 2017
Un perrito.
Sarney era un perrito,
negro, chiquito y bonito.
Pero el tiempo paso y
¡¡¡ hoo!!! ahora esta bien grandecito.
Y el quid de esta triste historia es:
que su tamaño no es para pasearlo en brasos,
ni acunarlo en los regazos.
¡ y hay mi Dios santo ,
que pechazos y pisotones que da,
que hasta el alma me hace doler.
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